|
2.- La compresión
de vídeo y el streaming, conceptos
de bit rate, frame rate y métodos
de compresión
¿Porqué existen
los formatos de compresión?
En primer lugar porque una hora de
vídeo a pantalla completa sin
comprimir son 115.200 MB. Incluso
aunque capturemos a resolución
352x288 necesitaremos 8 MB/s, una
cantidad considerable teniendo en
cuenta que nos harían falta
28 GB por cada hora de captura, más
el espacio necesario para realizar
la edición del vídeo
capturado. Así pués,
es obvio que se hace necesaria la
intervención de formatos de
compresión.
En segundo lugar, porque algunos
de estos formatos de compresión
nos van a propiciar el streaming o
lo que es lo mismo, la descarga por
flujo del vídeo. Hasta la aparición
del streaming en 1995, la reproducción
de contenido multimedia desde internet
necesariamente implicaba tener que
descargar completamente el archivo
a disco. La tecnología streaming
permite cargar contenidos multimedia
como la música y los vídeos
sin necesidad de esperar a que éstos
se descarguen al disco duro completos.
Para ello se descarga cierta cantidad
de información para permitir
su iniciación almacenándola
en una porción de memoria que
llamamos buffer, y mientras nosotros
visualizamos esa información,
el fichero sigue descargándose
de forma transparente. En difinitiva,
el streaming nos permite ver y oír
en tiempo real audíos y vídeos.
Conceptos de Bitrate, frame
rate y métodos de compresión
Sin entrar en detalles profundos
sobre streaming, debemos tener en
cuenta antes de empezar a comprimir
cualquier película que nos
venga en gana a formato FLV, ciertos
conceptos que es bueno analizar antes
de ponernos a preparar nuestra web
con contenido de vídeo en Flash.
El Bit Rate (en español velocidad
binaria, cadencia, tasa o flujo de
bits) define el número de bits
que se transmiten por unidad de tiempo
a través de un sistema de transmisión
digital o entre dos dispositivos digitales.
Así pues, el bit rate es la
velocidad de transferencia de datos.
Habitualmente el bitrate se mide
en Kbps o Kilobits por segundo. Si
dividimos entre 8, nos sale el bitrate
en KBps (KiloBytes por segundo). Por
poner un ejemplo, si tenemos un vídeo
que va a 600 Kbps, divido entre 8
y me sale 75 KBps, lo que quiere decir
que cada segundo de ese vídeo
me ocupará 75 KB. Multiplicando
por los segundos que dure, obtendré
el tamaño que ocupa. Por ejemplo
si el vídeo dura una hora,
3600 segundos, al multiplicar 75*3600
me salen 270000 KB, es decir, 263.7
MB (recuerda que 1024 KB = 1 MB).
Son matemáticas muy básicas,
así que ¡sin miedo.
El Frame Rate (Velocidad/Flujo de
vídeo) indica el número
de fotogramas por segundo (fps) para
reproducir vídeo. En general,
debe introducirse un valor que coincida
con los fps del vídeo final
o valores inferiores para procesar
archivos de previsualización
con más rapidez.
Cuando se cambie este valor, asegurarse
de que el nuevo valor es divisible
por el valor original. Por ejemplo:
si su valor original era de 29'97,
puede reducirse a 14'985, o si era
de 30, se puede reducir a 15 o a 10.
Si se elige un valor que es diferente
del que tenía el vídeo
original, el resultado puede reproducirse
con distorsiones o desincronismos
entre el audio y la imagen.
Jason R. Dunn en su artículo
“Compresión de vídeo
digital” explica esta interesante
exposición de las técnicas
de compresión de vídeo
utilizadas normalemente:
Se pueden utilizar muchos métodos
y estrategias diferentes para comprimir
los archivos multimedia digitales
hasta un tamaño práctico.
Éstos son algunos de los más
comunes:
Compresión de
audio psicoacústica
La palabra psicoacústica suena
complicada, pero sólo significa
“la forma en que el cerebro
interpreta el sonido”. Todas
las formas de audio comprimido utilizan
potentes algoritmos para desechar
la información de audio que
no podemos oír. Por ejemplo,
si grito con todas mis fuerzas y al
mismo tiempo zapateo ligeramente con
el pie, se oirá mi voz pero
probablemente no se oirá el
zapateo. Si nos deshacemos del sonido
del zapateo, habrá menos información
y un tamaño de archivo más
pequeño pero, a efectos prácticos,
sonará igual.
Compresión de
vídeo psicovisual
La compresión de vídeo
psicovisual es similar a su equivalente
en audio. En lugar de desechar el
audio que non podemos oír,
los modelos psicovisuales descartan
los datos que los ojos no necesitan.
Un clip sin comprimir que muestra
una silla en la misma ubicación
durante 60 segundos repite los mismos
datos de esa silla en cada fotograma.
Con la compresión de vídeo
psicovisual, los datos de la silla
de un fotograma se almacenan y vuelven
a utilizar en los fotogramas posteriores.
Este tipo de compresión, llamado
“redundancia de datos estadísticos”
es uno de los trucos matemáticos
que utilizan WMV, MPEG y otros formatos
de vídeo para comprimir el
vídeo al tiempo que conservan
una buena calidad.
Compresión sin
pérdidas
El término sin pérdidas
significa “sin pérdida
de datos”. Cuando se comprime
un archivo en el modo sin pérdidas,
se conserva el 100 por cien de los
datos, de forma similar a cuando se
comprime un documento en un archivo
zip (el archivo del documento se reduce
de tamaño pero todas las palabras
siguen estando ahí cuando lo
descomprime). Puede guardar vídeo
sin pérdidas una y otra vez
sin perder ningún dato, la
compresión sólo concentra
los datos en un espacio más
pequeño. La compresión
sin pérdidas ahorra menos espacio
porque sólo puede comprimir
los datos hasta que no le quede más
remedio que desechar información.
Compresión con
pérdidas
La compresión con pérdidas
desecha los datos para conseguir una
velocidad de bits inferior. La compresión
psicoacústica y la compresión
psicovisual son tecnologías
con pérdidas que consiguen
archivos más pequeños
con menos datos que los archivos originales.
Y cada vez que guarda un archivo con
un formato de archivo con pérdidas,
se desechan más datos, incluso
aunque lo guarde con el mismo formato.
Una buena regla práctica es
la de utilizar un formato con pérdidas
sólo como paso final del proyecto.
|