| Una tinta
plana es aquella que no se mezcla
en el sustrato final de la impresión
con las otras tintas aplicadas, por
lo que con ellas se obtiene un color
sin mezclar, sin degradados, plano.
Un efecto usualmente conseguido con
la serigrafía, pero también
con casi todas las técnicas
de estampación en las que es
fundamental el órden de impresión
de los colores. Al no mezclarse los
colores las tonalidades resultantes
son muy intensas, el color es muy
limpio.
En la impresión de cuatricomía
con máquinas offset nos sucede
exáctamente lo contrario, los
colores se mezclan en el papel, aunque
se aplican por separado en, al menos,
cuatro planchas diferentes, los fotolitos.
Al mezclarse los colores se producen
los degradados y diferentes efectos
de tonalidades y texturas, aunque
también podemos conseguir efectos
de superficies de color plano, pero
siempre simulado y con la dificultad
de que el tono puede 'empastarse'.
En la cuatricomía el órden
de impresión de los colores
no es importante, aunque siempre se
aplica el negro el último para
que cumpla la función de 'supernegro',
(ya que las pastas de color aditivo
al mezclarse no nos dan un negro bueno,
sino un tono oscuro y sucio que llamamos
'marrón', aunque es más
verde que siena o sepia), lo cual
hace que el resto de tonalidades pierdan
intensidad, así que el color
ni es tan intenso ni es tan limpio.
Las paletas de colores estándares,
como las Pantone y las Panose, las
usamos para estar seguros de que el
impresor, más concrétamente
el operador de la máquina de
offset, va a mezclar las cuatro tintas
básicas de la cuatricomía
en la proporción necesaria
para que el resultado final sea el
color que le hemos indicado en la
paleta, y así no encontrarnos
con la sorpresa de que lo que nosotros
creíamos casi naranja resulta
impreso casi rosa, por ejemplo.
Si diseñamos algo que requiere
una impresión de más
de cuatro tintas es porque queremos
conseguir algún efecto especial
de tintas semitransparentes o de diferente
brillo. Ello se consigue aplicando
en la cuatricomía un nuevo
fotolito con tintas mezcladas con
barniz. En muchas ocasiones las pastas
de los libros se imprimen con una
capa final de barniz para evitar que
nos manchemos las manos de tinta al
coger el libro, lo que sustituye al
plastificado siempre más duro
pero también más caro.
La estandarización de los
colores fue una idea del maestro pintor
Renbrandt H. Van Rijn, el barroco
holandés que tánto nos
enseñó sobre el manejo
de pinturas, pigmentos y papeles dorados,
en especial en su última época,
cuando tras superar su quiebra económica
y los interminables pleitos de dinero
y faldas, su pintura se deshace de
la influencia de Caravaggio y se enriquece
con un colorido vibrante conseguido
mediante la pincelada 'larga de pasta'
(su 'método áspero').
En aquellos días del 1600 nace
en Brujas la actual marca inglesa
de pigmentos y pinturas Windsor &
Newton, que es la primera en publicar
una tabla de colores estándares.
Salu2
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Juan Muro |